El búho del bosque

Había una vez un pequeño búho que vivía dentro de un árbol precioso. Entraba por un agujerito que utilizaba como puerta y en él  se había hecho una linda casita. El buhíto salía todas las tardes a cazar pequeños insectos y se pasaba casi toda la noche en el bosque con sus amigos los búhos, las lechuzas y el resto de animalitos nocturnos. Cuando comenzaba a amanecer todos los animalitos de la noche, se iban a sus casas a dormir. El pequeño búho era muy feliz porque el bosque donde vivía era muy rico en alimentos y además tenía grandes amigos.

Una madrugada cuando volvía a casa después de cazar, se encontró con una linda paloma mensajera que se había perdido. El búho le ofreció cobijo y comida en su casita del árbol y la paloma pasó allí el resto de la noche y parte de la mañana, descansando y reponiéndose del largo viaje. El búho le preguntó a la paloma si llevaba algún mensaje importante y la paloma mensajera le dijo: “Sí, es un mensaje para el rey, por eso tengo que llegar a palacio lo antes posible”.  El búho le preguntó si conocía el contenido del mensaje pero la paloma le respondió: “No, sólo conozco a la hermosa niña que me lo ha entregado y me ha pedido que se lo lleve al rey”. “Es una niña que vive en el bosque, buena y hermosa y que cuida de todos nosotros cuando nos sentimos mal”.  Finalmente la paloma se despidió del búho agradeciéndole su gentileza por haberla ayudado y se marchó.

Al cabo del tiempo el búho salió como todas las noches a por comida y a dar un paseo por el bosque cuando de repente le sorprendió una gran tormenta. La lluvia le hizo perder la orientación y el fuerte viento lo empujó contra una gran rama. El golpe fue tan fuerte que su ala se rompió y cayó precipitadamente contra el suelo. Allí se quedó tendido y quieto. Le dolía mucho el ala y así permaneció toda la noche muerto de frío. Cuando por fin se hizo de día, el sol empezó a calentar su cuerpo y eso le hizo sentirse un poco mejor. Pero aun así no podía moverse. Cuando ya pensaba que se iba a morir comido por un zorro o un lobo, pasó por allí una hermosa niña y al verlo lo recogió y se lo llevó a su casa. Cuando llegó a la casa de la niña, se encontró a la paloma mensajera que le dijo: “¡Cuánto me alegro de saber de ti querido búho!, mi amiga la niña te cuidará y te dará todo lo que necesitas hasta que te pongas bueno. Has tenido mucha suerte. Además el rey le ha concedido un gran trozo de bosque libre de cazadores para que los animales estemos protegidos”.

Y así fue como el buhito se curó y se ganó dos nuevas y maravillosas amigas para siempre.

Dani Baeza de Rojas

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